Para mejorar la técnica y corregir errores, nada como verse uno mismo. Y mejor aún si eso se complementa con comentarios que nos haga la gente acerca de lo que debemos mejorar. Ése es el objetivo principal de las fotos y vídeos que aparecen en esta página: mejorar mi técnica.
La verdad es que el último fin de semana de la temporada me ha servido para pulir bastantes cosillas, sobre todo gracias a los consejos de Juan y Carlos, profesores de la Escuela de Esquí de San Isidro, y a fijarme en cómo lo hacían otros compañeros suyos y una profesora de Sierra Nevada con los que esquié este fin de semana (aunque también es verdad que nos dedicamos más a bajar a saco que otra cosa, pero bueno...).
Una de las cosas en las que me fijé es cómo algunos de ellos cerraban muchísimo el giro, así que intenté hacer lo mismo en alguna bajada. Sólo tengo un vídeo de ello y además apenas se me ve, pero pongo aquí también uno de Carlos que ejemplifica mucho mejor ese tipo de viraje al que me refiero y que es el que me gustaría lograr a mí.
Y éste soy yo tratando de hacer algo parecido sin
lograrlo (pero se seguirá intentando la próxima
temporada). Al menos, me sirvió para disfrutar un
poco de alguna bajada más centrado en la técnica y
en las sensaciones que en la velocidad.
[vídeo en formato AVI de 3,45
MB]
En esta ocasión, un par de vídeos de giros amplios. Había otro mejor, con la nieve mucho más dura y sin tanto viento que te frenase, pero el muñón de Carlos y la tecnología no congenian bien.
El siguiente vídeo es bajando por Riopinos, concretamente en Vegarada-Express, probando los HEAD de Slalom de Kako. ¡Qué diferencia con mis Völkl, amigos! La verdad es que giran con sólo inisinuarlo, a pesar de que la nieve estaba bastante blanduca. En nieve dura tienen que ser una gozada. Eso sí, hasta que les cogí el punto iba dando botes por las pistas: cada mínimo bache que pillaba amagaban con salir despedidos, había que ir absorbiendo continuamente. Pero son muy, muy divertidos (hombre, hay que tener en cuenta que tienen un radio de giro de 11,1 metros en la medida de 160 cm, frente a mis Völkl 5 estrellas de 168 cm y 14,4 metros de radio de giro). Pero bueno, que conste que yo con los Völkl estoy encantado y, además, son bastante más estables a alta velocidad y muy polivalentes (bañeras, nieve virgen...). Aunque, eso sí, me parece a mí que los próximos esquís van a ser unos Slalom de Copa del Mundo, para disfrutar más del giro corto.
Ésta es una imagen en la misma pista de antes. Al verla,
me da la sensación de que estoy muy inclinado y no estoy
angulado casi nada, ¿no es así? A mí me parece calcada de
la foto que sale en el libro de
Carolo, donde dice algo así como que el bastón alto
delata esa falta de angulación y la necesidad de equilibrar
con ese gesto de alzar el brazo. Por cierto, justo después del instante que
capta la imagen, aunque no llegué a caer me descontrolé
del todo y estuve a punto de hacerlo. Por ejemplo, desde mi
ignorancia, yo me veo mucha mejor posición (al menos lateral,
otra cosa sería la antero-posterior) en el fotograma del
vídeo que se ve en el párrafo inmediatamente anterior
(bajo el epígrafe Giro corto).
Otro vídeo, ahora en la pala fuera de pista que hay nada más bajarse de la silla de dos en Cebolledo (entre ésta y el telesquí). Había estado diluviando toda la noche y parte de la mañana, así que la nieve no estaba para muchas alegrias: enganchona, enganchona, pero como hay bastante pendiente, se podía esquiar (aunque nada que ver con el fin de semana anterior con medio metro de nieve polvo, claro).
Bajando la pala de Cebolledo que hay entre la silla de dos y el telesquí [vídeo en formato AVI de 2,54 MB]
Un vídeo grabado en Pajares cuando subí con David Melendi en marzo de este año. Es en la parte alta de Pajares, así que hay muy poca pendiente y no dice verdad. Además, cuando me quise dar cuenta de dónde estaba la cámara, tuve que hacer un giro brusco y pasar muy despacio,casi parado. Aun así, ahí va. Sí, y el mono que llevaba es del año de la Polka, ya lo sé: ahora no hagáis como algún que otro imbécil que en la cafetería, cuando lo llevaba, se reían de mí; en la pista hubiera querido pillarlos yo, je, je —¿o acaso es que ahora que llevo Schöffel esquío mejor y ya formo parte de su grupito megaguay? Espero que no, ¡por Dios! (de ser así, me paso de nuevo con mucho orgullo a mi antiguo mono, je, je). ¡Ay, Señor, qué cáncer de gente para los que de verdad amamos este deporte!—.