De las primeras horas del día no tengo fotos porque no me atreví ni a sacar la cámara, de la que estaba cayendo. La verdad, hoy sí que reconozco que parecíamos el Club de Esquí Alcoyano (por aquello de la moral). La nieve, asquerosa en Requejines y mucho mejor, dadas las circunstancias, en Cebolledo (aunque el fuera de pista era, si no imposible, sí una pérdida de tiempo, no merecía la pena). ¡Qué diferencia de ayer a hoy! ¡Qué pena de nieve!
Después de hora y pico esquiando, tuvimos que parar a tomar un caldín casero (haciendo nuestro botellón particular, cortesía de Adolfo) para tratar de resucitar. El Gore-Tex™ parece que aguantó, pero no así la piel de los guantes, que los retorcías y caía agua a chorros.
Pues sí, si llegamos a saber que iba a parar el temporal de lluvia, hubiera valido más la pena esperar un par de horas a que amainara aunque sólo fuera por no esquiar con los guantes empapados el resto del día. Cuando levantó, fuimos a Riopinos y la verdad es allí la nieve estaba muy bien, dado lo que había caído.
Éstas son algunas fotos del día, una vez que despejó. En ellas puede verse a Carlos, otro primo de mi mujer (como Adolfo), monitor de la Escuela que hoy no tuvo clases y pudo unirse al grupo; mi amigo Kako, otro fanático del esquí al que, como yo, le da igual cómo esté el tiempo; Adolfo (el de los caldos caseros) y un servidor:
Y a continuación, un par de vídeos: